Aprendiendo / KATAS

KATAS
Tsukurido, Escuela de Karate

El kata no es una noción propia del kárate, existe en todas las artes marciales de Extremo Oriente (BUDO). Es una manera de aprender y no olvidar; una forma de mantener vivas las “técnicas” madre, las que existían en su origen y de dónde surgen las que conocemos en estos momentos.

 

Vamos penetrando en el kata con el transcurso de largos años de entrenamiento y no nos atrevemos a modificarlo por respeto a la tradición, por humildad y por miedo de pasar por alto la esencia.

 

Un kata se presenta  como una consecución de movimientos, perfectamente codificados hasta el más mínimo detalle, siempre ejecutados de la misma manera y en las mismas direcciones, el karateka practica desde el principio hasta el fin del ejercicio entre una veintena y un centenar de movimientos dependiendo de la complejidad del kata. Es de alguna manera un Kihon encadenado en varias direcciones.

 

No se trata solo de técnicas de combate propiamente dichas, es también actitud, desplazamientos, sensación, etc. Es en la forma de presentar y ejecutar un kata donde se ve el nivel de un verdadero karateka.

 

La práctica del kata se puede realizar en solitario, kaisku-kata, y a través de formas codificadas con un contrario, kumite-kata. Estos últimos son creaciones más recientes (nunca anteriores  a 1930)y proceden de la necesidad de adaptar el karate antiguo a los imperativos modernos, como el asalto deportivo o simplemente las ganas de enfrentarse a otro contrincante, lo que antes no existía. También es verdad que bajo estas formas el kata conserva otras líneas y abre otras posibilidades.

 

 

EL ESPÍRITU DEL KATA

 

Un libro puede exponer más o menos bien las técnicas, pero no  puede hacer descubrir la sensación necesaria a la verdadera comprensión de un kata.

 

El  kata es una especie de química gesticular que recrea, ese “algo” interno que cualquiera en algún momento ha sentido en alguna parte y que ha estimado suficientemente importante para tratar de transmitirlo. El kata es también un rito, una danza que busca exprimir una emoción, pero para que opere la magia hay que hacer que la forma exterior sea perfecta. Eso se debe descubrir por uno mismo, debe ser vivido, no sirve de nada contarlo, esta sensación interna se va experimentando con el tiempo, con el nivel técnico y mental del practicante. Por tanto el kata de karate une la óptica del Tao de kung-Fu y la orientación de todos los “estilos internos”.

 

El kata recuerda que existe un lazo invisible entre las cosas entre la apariencia y la realidad.

 

El kata es una forma estereotipada y muerta o una creación continua y viva, dependiendo del nivel del practicante. Recuerda a todos los que saben ver, que el karate-do es ante todo la búsqueda de los lazos entre el hombre y el universo, un himno a la armonía universal y a la paz. Es por eso que el primer movimiento de un kata es por lo general una defensa: El combate no debe intervenir más que en un caso extremo. Eso es lo que nos quería recordar Gihin Funakoshi: “en karate no hay mas que una defensa al primer ataque” o “no hay acción ofensiva en karate” “karate ni sente nashi”.

(Referencia: Roland Habersetzer, Koshiki-No-Kata. Karaté-Do Kata, tome 3)

 

Katas Shyto Ryu

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Shyto Ryu Escuela de Karate Do, Karate Madrid